Luego de 7 años de intenso trabajo, nuestros héroes cumplieron su sueño y abrieron el primer museo de veteranos de Malvinas del distrito.

“Nos sentimos orgullosos al ver el museo; es esa satisfacción de haber cumplido una meta más para representar a los caídos de la Guerra de Malvinas”, le aseguró a Clarín un miembro del Centro, Héctor Sosa. Fueron 20 veteranos los que en un trabajo en equipo hicieron de una exescuela cedida en comodato por la Municipalidad, un espacio que transporta al visitante a 1982 e invita a recorrer la historia más dolorosa.

Entre una gran cantidad de valiosos testimonios, se destaca una muestra de los tesoros más preciados que fueron recuperados en viajes a las Islas Malvinas. Allí se puede encontrar el pantalón de un soldado, la chaqueta de otro, rosarios, un ojo de buey del portaaviones 25 de Mayo y hasta una bomba luminosa usada por el ejército inglés. También reunieron borcegos donados por sobrevivientes y cartas enviadas a las familias.

El excombatiente Juan Carlos Canéparo, quien donó el 80 por ciento de los objetos, cuenta que su mayor gozo es que la gente conozca la historia contada desde sus propios protagonistas. Como guía del recorrido, muestra la colección de diarios, libros, revistas y videos guardados celosamente. Así como la maqueta gigante del cementerio de los caídos en Malvinas, ejemplares de misiles de la época, una carpa y partes de uniformes de la Marina, Aeronáutica e Infantería. Las paredes están repletas de fotos de caídos y sobrevivientes.

El museo se ubica en 29 de Septiembre y General Ferré, donde funciona también el Centro de Veteranos. Se puede visitar de lunes a viernes de 9 a 15. “El ingreso al museo es una caricia de la historia al alma que se paga con un gracias y el compromiso de volver”, asevera José Manuel Carrizo, veterano de guerra del Regimiento de Infantería I (RI-I) de Patricios.