Los precios de consumo cayeron un 0,73% en el mes hasta mediados de agosto. La inflación se desaceleró hasta el 9,6% en 12 meses, todavía muy por encima del objetivo del banco central del 3,5% más o menos 1,5 puntos porcentuales.

“Creemos que no podemos bajar la guardia”, dijo Campos Neto. “En esta última cifra de inflación, los alimentos siguen estando mucho más altos de lo que esperábamos, tenemos algunos componentes de la inflación que esperábamos que se ralentizaran más rápidamente”, reconoció.

El Banco Central de Brasil ha subido las tasas hasta el 13,75% desde el mínimo histórico del 2% en marzo de 2021, pero ha dado señales de que detendrá su endurecimiento en su reunión de septiembre.

Campos Neto, que recientemente predijo que la inflación sería del 6,5% este año, sostuvo que es importante destacar que el banco central se mantiene “vigilante“.

Reconoció que gran parte de la ralentización de la inflación para este año proviene de las medidas del gobierno después de que el Congreso aprobara recortes de impuestos sobre productos de consumo clave, como la energía y el combustible.

Parte de las medidas expirarán este año, pero el presidente Jair Bolsonaro, que busca la reelección en octubre, ya ha prometido su renovación en 2023. Campos Neto dijo que es necesario ver qué medidas continuarían el próximo año y cuál sería el impacto fiscal en Brasil.

Agregó que las expectativas del mercado para la inflación en 2023 y 2024 habían comenzado a asentarse y caerían “en algún momento”.