
“Un régimen de acoso policial del personal se fue estableciendo” desde el inicio de la ocupación, denunció Petro Kotin. “La situación es actualmente muy difícil con torturas, golpes y secuestros“, agregó.
Según Kotin, dos personas fueron “golpeadas a muerte” por soldados de Rusia y unos 200 miembros del personal fueron detenidos. Además, “desconocemos el destino de una decena de personas, pues se los llevaron y desde entonces no tenemos ninguna información sobre su localización”, lamentó.
“Los rusos buscan a los proucranianos en el lugar y los persiguen. La gente está quebrada psicológicamente“, explicó Kotin, que lidera la agencia pública Energoatom que controla las centrales en Ucrania.
Rusia niega sistemáticamente haber cometido abusos en Ucrania y acusa a las autoridades ucranianas de cometer crímenes contra la población, utilizando a los civiles como escudos humanos.
La central de Zaporiyia, la mayor de Europa situada en el sur de Ucrania, sufre bombardeos regulares de los que Kiev y Moscú se acusan mutuamente.
Una misión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dependiente de la ONU, la visitó días atrás y constató que su integridad fue vulnerada, aumentando los llamados para cesen las hostilidades en sus alrededores.
