Hay un dato que explica el presente: siete de nueve puntos posibles. Eso ya dice mucho. Dos triunfos en el Monumental y un empate sobre el final ante San Lorenzo. Desde que llegó Diego Flores, Instituto cambió la cara. Y se nota. Los fanáticos ‘gloriosos’ tienen otro semblante.

Es que el equipo albirrojo le ganó a Central Córdoba y a Atlético Tucumán. Sumó ante el ‘Ciclón’ un punto que dejó sabor a poco por cómo se dio, pero que confirmó una tendencia: Instituto compite, corre, presiona, va… parece otro equipo; y el ciclo de Daniel Oldrá se siente tan lejano. Pero es el mismo torneo.

El sistema no es un detalle: 3-4-3 bien definido. Laterales largos. Extremos abiertos. Presión alta y recuperación rápida. Flores le dio idea y estructura a un plantel que venía golpeado. En muy poco tiempo hay diferencias marcadas con el ciclo anterior. Hoy el equipo busca los partidos. No espera.

“La mentalidad cambió. Vino Diego y nos ayudó. Estábamos mal, veníamos golpeados. Nos cambió la mentalidad”, dijo Diego Sosa, en declaraciones a LV2. No fue una frase al pasar. En el vestuario hablan de orden y confianza recuperada. El empate sobre la hora dolió, pero dejó una certeza: la ‘Gloria’ volvió a sentirse equipo.

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El arranque le da margen. También expone lo que falta. Hay cosas por mejorar en lo futbolístico y en lo físico. El plantel todavía no alcanza el ritmo que pretende el entrenador. La baja de Galván —un mes afuera por fractura en el rostro— es sensible. Flores además busca un marcador central más. Quiere competencia interna. Quiere variantes.

Hoy domingo, la ‘Gloria’ jugará de local, pero no en Alta Córdoba. Recibirá a Unión de Santa Fe a las 19.15 en el estadio Mario Alberto Kempes. Será en el Kempes por el recital de Ricardo Montaner en el Monumental. Un detalle logístico que no modifica el objetivo: seguir sumando y consolidar la levantada.

Después asoma Estudiantes de Río Cuarto, partido en duda por el paro. No se sabe cómo seguirá el torneo. En la fecha 10 espera el clásico con Talleres, el jueves 12 de marzo, también en el Kempes. Le quedan dos semanas para llegar afinado a ese cruce que en Córdoba no admite grises.

En el medio hay señales individuales. Franco Jara regresa. El ‘Palomo’ Alarcón levantó el nivel. Gastón Lodico también. Flores está poco a poco conociendo al plantel, y cuentan quienes están en el día a día que les está llegando a los jugadores, los está convenciendo de la idea.

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Su trayectoria.

La historia de Diego Flores ayuda a entender este presente. Cordobés, 45 años, criado entre Maipú y Residencial San Carlos. Exfutbolista amateur. Profesor de Educación Física. Curso de entrenador en Atfa Córdoba. En 2012 dirigió 23 partidos en Sportivo Belgrano de Almafuerte y lo llevó a semifinales. Pero quería más.

En 2013 se fue a Irlanda. Siete meses en Kingswood, golpeó puertas, contactó gente, persistió, hasta que entró al cuerpo técnico de Marcelo Bielsa. Olympique de Marsella, Lille, Lazio y finalmente Leeds United. Allí fue analista, editor de video y durante un tiempo intérprete en conferencias. El apodo quedó: ‘El Traductor’.

“No me molesta, surgió con cariño”, dijo alguna vez en una entrevista en el diario Olé sobre el sobrenombre. Pero en la intimidad aclara que no es traductor. Aprendió inglés a los 32. “A todos los traductores les pido disculpas, porque no soy traductor, fue un momento que me pidieron que hiciera un favor”, supo explicar en una nota en ESPN. Lo suyo fue otra cosa. Fue formación. Método. Obsesión por el detalle. Y persistir con los sueños, como el Diego del libro El burro Pirincho (ver aparte).

Entre 2018 y 2020 vivió el ascenso del Leeds a la Premier después de 16 años. Cuando el equipo volvió a la élite, decidió abrirse. Iniciar su propio camino. No es un técnico improvisado. Es un trabajador que se formó desde abajo, que estudió, que insistió.

Ese recorrido se ve en Instituto. Un equipo intenso con sistema, con ambición, que presiona y asume riesgos. Que sumó 7 de 9 y que entiende que es apenas el comienzo. Flores construye. Da los primeros pasos. Persevera.

Instituto cambió la cara. Y detrás de ese cambio hay un entrenador con aspiraciones grandes. En Alta Córdoba ya se nota. Y recién empieza.

El burro Pirincho

Su pasado como escritor

“Es una historia real, algo que sucedió cuando era niño. Me llamo Diego y cuando tenía siete años, mi sueño era tener un caballo de carreras”, así inicia el libro ‘El burro Pirincho’ que Diego Flores publicó hace 10 años.

Sí, el actual técnico de Instituto publicó en el 2016 un libro infantil que relata una historia entre un niño y un animal. Narrado con mucho sentimentalismo y bien sutil, cuenta la historia de un niño cordobés de Cura Brochero, inocente, soñador, audaz y alegre, que le pedía con insistencia a su papá que le regale un caballo de carreras, pero la sorpresa es que para el cumpleaños número “10” le regalan un burro. Primero no le gusta, pero después se termina encariñando con este burrito leal, simpático y talentoso que se llama Pirincho, nombre que le pusieron junto a su hermano Román (“Si le ponemos burro veloz, a lo que yo conteste, no, los burros son lentos, no son rápidos. Y en ese momento vimos que sobre su cabeza el pelo se erizaba. Ya sé, dije, le podemos llamar Pirincho, mira cómo tiene el pelo parado. Sí, Pirincho, Pirincho me gusta, asintió Román”). Cabe recordar que Flores trabajó mucho tiempo con niños, incluso fue DT del equipo infantil del Colegio Taborín. Y esa faceta la supo explotar también con la escritura. Este libro —que tiene 36 páginas y viene con ilustraciones de Andrés Pacheco y Sebastián Carignano, se puede conseguir en internet en buscalibre.com.ar — es una creación que invita a chicos y grandes a compartir los sueños de un niño, entrando en su mundo, viviendo su historia. Y vaya si Flores sabe de soñar y ser persistente, como el protagonista de esta historia.

El burro Pirincho Libro Diego Flores

Su carrera como DT

  • * En 2012 tuvo su primera experiencia como técnico al frente de un plantel superior: dirigió a Sportivo Belgrano de Almafuerte durante 23 partidos. Tenía 31 años. Lo llevó a semifinales del Apertura de la Liga Regional de Río Tercero.
  • * Su primera experiencia como técnico en el profesionalismo fue en Godoy Cruz, donde estuvo dos ciclos.
  • * En el primero alcanzó las semifinales de la Copa Argentina 2020, instancia en la que cayó ante Talleres.
  • * En el segundo, los resultados no lo acompañaron y dejó el cargo tras 10 partidos y diferencias con la dirigencia.
  • * Su mejor campaña fue en San Martín de Tucumán, equipo que terminó primero en la Primera Nacional 2024 con 81 puntos, aunque no logró el ascenso tras perder la final y quedar eliminado en semifinales del reducido.
  • * Dirigió cerca de tres meses el año pasado en Gimnasia La Plata. Fueron 13 partidos, donde logró tres victorias (San Martín de San Juan, Atlético Tucumán y Platense), cuatro empates y seis derrotas.
  • * Previo a su arribo a Instituto dirigió en Maccabi Haifa de Israel, donde dirigió 11 partidos en los que cosechó cuatro triunfos, cuatro empates y tres derrotas.

Diego Flores