
La pausa para hidratación no tiene nada que ver con que los jugadores se hidraten. Quien creyó eso —todos— es un inocente pagador de abonos, suscripciones y entradas que encaja perfectamente con la columna “El Mundial de los Cornudos”. Es quien vive papando moscas y todavía cae en las bromas del 28 de diciembre.
No existe el criterio —sería absurdo, por otra parte— de que los jugadores, después de 140 años de fútbol, necesiten hidratarse de repente. Ah, porque cambió el clima, ¿es eso, no?… Hermano, tomá mate y avivate.
La “hydration break”, “water break” o “cooling break”, como la llaman sus creadores, es un invento de la televisión estadounidense. Fue una exigencia para organizar el Mundial de 2026. ¿Exigencia? Otra vez: tomá mate y despertate. Cuando hay dinero en el medio no hay exigencias, hay negociaciones y/o negociados.
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Son seis minutos más que la televisión americana tiene para vender su millonaria pauta publicitaria.
Pero esto no es nuevo, ni tampoco es la primera vez que los capitostes de la tele gringa lo piden. La primera vez que lo insinuaron fue en el Mundial de 1994, hace más de treinta años. Solo que entonces el vicepresidente de la FIFA, Julio Grondona, les dijo que no, y Blatter aceptó. Y continuaron proponiéndolo; nunca aflojaron. Grondona tampoco.
Grondona lo contó siempre y este cronista lo publicó más de una vez, años atrás. Los señores de la televisión estadounidense, que son quienes realmente mandan en los deportes del país del Norte, reclamaban que dos tiempos de 45 minutos eran demasiado largos para el público americano, que necesita reponer pochoclo para seguir engordando e ir al baño porque la cerveza que consume en exceso cuando asiste a un espectáculo deportivo lo obliga.
Ese era el pueril argumento justificativo. Se sabía que eran más minutos de comercialización, pero algo tenían que decir. Grondona nació en Sarandí. Los de Washington y Massachusetts no le iban a hacer comer vidrio.
Querían que el fútbol tuviera cuatro tiempos. Y lo decían con total claridad: mientras eso no ocurriera, el fútbol jamás “prendería” en los Estados Unidos. No por el pochoclo ni por la cerveza, simplemente porque ellos no lo transmitirían. Y si no hay televisión, no funciona nada en el mundo alienado que nos tocó vivir.
¿Acaso existiría Gran Hermano sin televisión?
Dije en una columna de hace tres días que la FIFA debería pagarle a la televisión y no al revés, como ocurre hoy, porque la tele es muuuuucho más importante que la FIFA. Un evento cualquiera lo organiza. Los petrodólares árabes ya lo están haciendo, especialmente en el tenis. No por nada, algunos clubes europeos ya amagaron con crear su propia Superliga y “desistieron”: La FIFA los arregló.
En este nuevo Mundial, donde todo es posible gracias a Gianni Infantino, el actual presidente de la FIFA, que tiene a Grondona muerto y enterrado, aceptó “la pausa hidratante” para esta Copa. ¿Por qué? Porque así la FIFA recauda más por derechos de transmisión y “ellos” tienen más para repartirse.
Ya hace un año que la FIFA comenzó a introducirla, tipo vaselina, en algunos campeonatos, para que vaya entrando de a poco en la inocente audiencia.
En el partido inaugural del Mundial, entre México y Sudáfrica, el árbitro brasileño Wilson Pereira Sampaio tuvo que retrasar algunos segundos la reanudación de una de las dos “hydration break” porque “la pausa comercial de Fox”, una de las dos cadenas que transmiten en Estados Unidos, todavía no había terminado de lucrar.
Anoche, en el partido entre Estados Unidos y Paraguay, el árbitro holandés —además agente de policía y uno de los estructuradores del VAR dentro de la FIFA; todo queda en familia—, Danny Makkelie, necesitó demorar más y de forma visible para todos los telespectadores el regreso de la “pausa de hidratación” porque, otra vez, Fox lo pidió. El saque lateral paraguayo fue el más largo del mundo. El zaguero Escobar esperó sin saber qué pasaba…
Era obvio que sucedería. Y no fue casualidad que, por ahora, haya ocurrido justamente en el partido inaugural y en el debut de Estados Unidos. Fueron los dos partidos mejor comercializados por Fox hasta ahora (Telemundo, la otra cadena que transmite, hasta ahora, estuvo correcta). Seguirá ocurriendo, esté atento.
En el fútbol actual, mejor dicho, en la FIFA actual, todo es engaño.
Lo que todavía no descubrí es por qué en el resto del mundo la TV no lo está aprovechando de la misma manera; no debe ser por respeto al fútbol, seguro que no. ¿La FIFA todavía no los autorizó? Puede ser. ¿Para que la gente crea que se trata de una medida humana y deportiva? ¿Para que crea realmente en la hidratación? Y después… ya fue. No lo sé.
Sí sé, por los viejos relatos de Grondona, que originalmente los yanquis pretendían interrupciones de “por lo menos cinco minutos”. “Don Julio” también se oponía al VAR, como se oponía Havelange, porque es otro engaño del que hablaremos en otro momento. En el fútbol actual, mejor dicho, en la FIFA actual, todo es engaño. Mas que antes, más que siempre.
Volvé, Grondona, que esto se está pudriendo antes de tiempo y de una manera inaceptable. Alguien tiene que cortarlo. No importa que los inocentes pagantes sigan “queriendo creer” que la esposa volvió a las cinco de la mañana porque “mis amigas no me dejaban venir y son tan divertidas…”.
