{"id":12008,"date":"2026-07-18T19:00:00","date_gmt":"2026-07-18T22:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/infolanus.com\/index.php\/2026\/07\/18\/caza-menor-y-las-dos-caras-de-la-perdiz\/"},"modified":"2026-07-18T19:00:00","modified_gmt":"2026-07-18T22:00:00","slug":"caza-menor-y-las-dos-caras-de-la-perdiz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/infolanus.com\/index.php\/2026\/07\/18\/caza-menor-y-las-dos-caras-de-la-perdiz\/","title":{"rendered":"Caza menor y las dos caras de la perdiz"},"content":{"rendered":"<div class=\"media_block\"><\/div>\n<p>Hay provincias que parecen guardar un v\u00ednculo especial con la<strong> caza menor.<\/strong> <strong>Entre R\u00edos <\/strong>es una de ellas. Sus lomas suaves, los montes dispersos, los pastizales interminables y los caminos rurales que se pierden en el horizonte forman parte de un escenario que, desde hace d\u00e9cadas, atrae a quienes disfrutan de caminar el campo detr\u00e1s de un buen perro de muestra.<\/p>\n<p>En esta oportunidad no pude ser de la partida, pero aprovech\u00e9 el regreso de mi amigo <strong>Daniel Callisto<\/strong> para reconstruir, casi paso a paso, lo vivido durante <strong>dos jornadas de caza junto a Alberto Cilento y su hijo Mateo<\/strong>. El relato termin\u00f3 confirmando una vieja ense\u00f1anza del cazador: en el campo, dos d\u00edas consecutivos pueden parecer dos mundos completamente distintos.<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" alt=\"0703_entrerios\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/fotos.perfil.com\/\/2026\/07\/03\/900\/0\/0703entrerios-2274822.jpg?w=640&#038;ssl=1\"><\/p>\n<p>Apenas cruzado el puente y ya en suelo entrerriano, comenz\u00f3 el ritual de siempre.<strong> Tramitar los permisos de caza menor, revisar los equipos, acomodar las escopetas y repasar mentalmente cada detalle de la salida. <\/strong>Es una ceremonia sencilla, repetida una y otra vez, pero que conserva intacta la capacidad de despertar entusiasmo.<\/p>\n<p>Daniel llevaba su confiabl<strong>e Perazzi calibre 12\/70.<\/strong> Mateo empu\u00f1aba una <strong>Franchi Ciroco<\/strong> del mismo calibre, mientras que Alberto rend\u00eda homenaje a los cl\u00e1sicos con una elegante <strong>Carlos Grassi calibre 16.<\/strong> Los tres coincidieron en la elecci\u00f3n de cartuchos italianos de 28 g y munici\u00f3n N\u00ba 7,5, una combinaci\u00f3n que ofrece la regularidad y la velocidad necesarias para enfrentar los vuelos r\u00e1pidos y sorpresivos de la perdiz.<\/p>\n<h2>Compa\u00f1eros infaltables<\/h2>\n<p>Sin embargo<strong>, las verdaderas protagonistas de la salida ten\u00edan cuatro patas. M\u00eda y Alice, dos bretonas de apenas dos a\u00f1os y medio,<\/strong> afrontaban su tercera temporada de trabajo. Todav\u00eda conservan la energ\u00eda inagotable de la juventud, pero comienzan a exhibir algo a\u00fan m\u00e1s valioso: esa experiencia que moldea a los grandes perros de muestra y que les permite combinar pasi\u00f3n, inteligencia y disciplina.<\/p>\n<p>El s\u00e1bado amaneci\u00f3 bajo un cielo parcialmente cubierto. Antes incluso de ingresar al primer cuadro, Alice clav\u00f3 una muestra perfecta. Su peque\u00f1a cola r\u00edgida, la cabeza elevada y la tensi\u00f3n que recorr\u00eda todo su cuerpo anunciaban que la aventura acababa de comenzar. Detr\u00e1s avanzaban Daniel, Alberto y Mateo con esa mezcla de ansiedad y expectativa que s\u00f3lo conocen quienes practican la caza menor. Porque <strong>cada salida es distinta y cada campo escribe su propia historia<\/strong>. Pero la jornada result\u00f3 m\u00e1s compleja de lo esperado.<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" alt=\"0703_entrerios\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/fotos.perfil.com\/\/2026\/07\/03\/900\/0\/0703entrerios-2274824.jpg?w=640&#038;ssl=1\"><\/p>\n<p>Una<strong> leve brisa<\/strong> dificultaba el trabajo de las perras y las perdices no aparec\u00edan donde la l\u00f3gica indicaba que deb\u00edan estar. Los sectores con pastos altos complicaban todav\u00eda m\u00e1s las cosas. Hubo excelentes muestras, disparos acertados y tambi\u00e9n esas frustraciones inevitables que forman parte del juego, cuando una pieza abatida desaparece entre la vegetaci\u00f3n antes de poder ser cobrada.<\/p>\n<p>M\u00eda y Alice trabajaron sin descanso. Cubrieron<strong> hect\u00e1reas enteras sin economizar energ\u00eda<\/strong>, enlazando b\u00fasquedas, muestras y cobros con una entrega admirable. Su desempe\u00f1o sostuvo el \u00e1nimo del grupo durante una jornada donde el esfuerzo fue claramente superior a los resultados.<\/p>\n<p>Sin embargo, el d\u00eda siguiente \u2013domingo\u2013 demostrar\u00eda una vez m\u00e1s por qu\u00e9 la caza menor conserva intacta su capacidad de sorprende<strong>r. El nuevo campo parec\u00eda pertenecer a otra provincia.<\/strong> Con un cielo nublado y condiciones m\u00e1s favorables, las perdices comenzaron a aparecer en una cantidad que sorprendi\u00f3 incluso a<strong> cazadores con muchos kil\u00f3metros recorridos detr\u00e1s de los perros.<\/strong> Los vuelos se suced\u00edan casi sin interrupci\u00f3n y las escopetas trabajaban a un ritmo inusual. El cupo se complet\u00f3 r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p>Daniel encontr\u00f3 la frase perfecta para describir aquella ma\u00f1ana extraordinaria. \u201cParec\u00eda un gallinero. Uno abat\u00eda una perdiz y no terminaba de recargar que ya sal\u00eda otra\u201d. La expresi\u00f3n, pronunciada entre risas y todav\u00eda cargada de adrenalina, resum\u00eda perfectamente la sensaci\u00f3n de desconcierto y felicidad que provocan esa<strong>s jornadas excepcionales que permanecen grabadas durante a\u00f1os en la memoria del cazador.<\/strong><\/p>\n<h2>No todo fue sencillo<\/h2>\n<p>Los<strong> abrasivos pastos entrerrianos dejaron su marca en las patas de las bretonas. <\/strong>Aunque ninguna sufri\u00f3 lesiones importantes, ambas terminaron con inflamaci\u00f3n y peque\u00f1as heridas en las almohadillas, consecuencia directa del intenso trabajo realizado durante dos d\u00edas completos. Apenas finalizada la salida, Daniel se ocup\u00f3 de lavarles las patas y aplicar una crema veterinaria para aliviar el desgaste.<\/p>\n<p>Con las<strong> escopetas descargadas<\/strong> y los equipos nuevamente acomodados en los veh\u00edculos, lleg\u00f3 el momento inevitable de las teor\u00edas.&nbsp; La experiencia dej\u00f3 una ense\u00f1anza simple pero contundente: en la caza menor nunca conviene sacar conclusiones apresuradas. Un d\u00eda puede estar dominado por la incertidumbre y al siguiente todo cambia. La perseverancia, la b\u00fasqueda y la capacidad de aceptar los momentos dif\u00edciles suelen ser parte indispensable de las mejores jornadas.<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" alt=\"0703_entrerios\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/fotos.perfil.com\/\/2026\/07\/03\/900\/0\/0703entrerios-2274820.jpg?w=640&#038;ssl=1\"><\/p>\n<p>Hubo tambi\u00e9n algunas observaciones interesantes. <strong>Durante los dos d\u00edas apenas se observ\u00f3 una perdiz, que levant\u00f3 vuelo a unos 70 u 80 m de distancia, y las perdices cobradas resultaron visiblemente m\u00e1s peque\u00f1as que las obtenidas en salidas recientes realizadas en la provincia de Buenos Aires<\/strong>. Pero esos detalles terminan ocupando un lugar secundario.<\/p>\n<p>Lo verdaderamente importante fue volver a comprobar que<strong> la esencia de la caza menor permanece intacta<\/strong>. El amanecer compartido entre amigos, el asado improvisado en el campo, el silencio expectante detr\u00e1s de una muestra firme, el estallido repentino de un vuelo y la entrega generosa de dos perras que honraron con creces las mejores virtudes de su raza. Porque quienes caminan los campos detr\u00e1s de buenos perros saben que cada salida tiene una personalidad propia. Algunas ense\u00f1an paciencia. Otras regalan abundancia. Pero todas dejan la misma sensaci\u00f3n al emprender el regreso: la certeza de que, m\u00e1s temprano que tarde, volveremos a cruzar ese puente rumbo a Entre R\u00edos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfTe apasiona la vida al aire libre, la aventura y la naturaleza?<br \/>Recib\u00ed las mejores notas de Weekend directamente en tu correo.<br \/><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/bit.ly\/3Lc8KU7\">Suscribite gratis al newsletter<\/a>.<\/strong><\/p>\n<p> <!-- e-planning v3 - Comienzo espacio _ articulo _ teads --> <noscript><a href=\"https:\/\/ads.us.e-planning.net\/ei\/3\/259a6\/articulo\/teads?it=i&amp;rnd=$RANDOM\" target=\"_blank\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1\" height=\"1\" alt=\"e-planning ad\" src=\"https:\/\/ads.us.e-planning.net\/eb\/3\/259a6\/articulo\/teads?o=i&amp;rnd=$RANDOM\" border=\"0\"><\/a><\/noscript><br \/>\n<!-- e-planning v3 - Fin espacio _ articulo _ teads --> <\/p>\n<p><h4>En esta Nota<\/h4><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay provincias que parecen guardar un v\u00ednculo especial con la caza menor. 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