Lanús viajó a Colombia para enfrentar a Junior con el objetivo de mantener el 1 a 0 logrado hace 7 días en La Fortaleza, pero cayó por el mismo marcador y luego perdió 3 a 2 en los penales. Una pena máxima Granate

El conjunto de Ezequiel Carboni nunca pudo hacer pie en el encuentro. En defensa tuvo una gran cantidad de desajustes y jamás pudo desequilibrar en ofensiva. El detalle más claro para describir el partido que jugó Lanús fueron las 12 atajadas de Esteban Andrada, que sumando los dos juegos, fue la gran figura de la serie.

En la primera media hora se vio lo más parejo del encuentro. Fue el único momento en el que Junior no desbordó al Granate y donde se vio el único remate directo al arco de la visita, que llegó desde un tiro libre que ejecutó muy bien Nicolas pasquini y que atajó de gran manera el uruguayo Viera.

A partir de ese momento, el local presionó el acelerador y comenzó a tejer jugadas desde las bandas y a llegar con claridad al arco de Lanús. Pero ahí fue cuando comenzó a emerger la figura de Andrada para tapar todo lo que le tiraban y dejar el arco en cero, por lo menos hasta que finalizó la primera mitad.

El segundo tiempo fue una continuidad de lo que se vio al final del primero. El conjunto cafetero siguió con su planteo agresivo y de presión sobre la salida de Lanús, y los del sur no lograban imponerse, por lo tanto, el local era amo y dueño del encuentro.

Carboni intentó mover las piezas pero nunca pudo darle aire al equipo. Para colmo, tuvo la mala fortuna de perder a Herrera y Coniglio (cumplieron los dos) por distíntas lesiones. Por eso, los minutos finales fueron una tortura para su equipo.

El local siguió empujando y finalmente tuvo su merecido premio. En el minuto 81, Luis Diaz remató contra el palo izquierdo, Andrada tuvo el unico error del partido, y ese combo terminó siendo letal para el Granate. Gol de Junior y definición por penales.

En la lotería desde los 12 pasos reinó la falta de efectividad. Andrada le tapó el remate a Díaz y Teo Gutiérrez elevó su remate por encima del travesaño. Pero el propio arquero pretendido por Boca desvió su remate y también fallaron Pasquini y Belmonte. Así, el sueño sudamericano del Granate se terminó convirtiendo en pesadilla.