De todos los candidatos para reemplazar a Gustavo Quinteros como entrenador de Independiente, el brasileño-uruguayo Jadson Viera le ganó la pulseada a Omar De Felippe, Ruben Darío Insua y Ricardo Gareca. Si bien los dirigentes no oficializaron la contratación, el ex DT de Nacional de Montevideo fue el elegido después de la charla que mantuvo ayer con el presidente Néstor Grindetti en el predio de Villa Domínico.

Viera se encontraba sin club después de haber dirigido a Nacional de Montevideo entre octubre de 2025 y marzo de este año y, si bien su paso por el equipo uruguayo fue corto, tuvo un logro importante: se consagró campeón del Campeonato Uruguayo 2025, luego de asumir sobre el cierre de aquella temporada y conducir al equipo en la definición del título. En total dirigió 12 partidos oficiales en Nacional, con cuatro victorias, cinco empates y tres derrotas, hasta que el mal comienzo de la temporada 2026 provocó su salida en marzo.

Antes había construido buena parte de su prestigio como entrenador en Boston River, equipo al que condujo desde finales de 2023 hasta octubre de 2025 y con el que logró clasificaciones internacionales y una campaña que lo posicionó entre los técnicos jóvenes más considerados del fútbol uruguayo.

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Viera también conoce el fútbol argentino, ya que, como jugador integró el primer equipo de Lanús entre 2007 y 2010 y formó parte del conjunto que salió campeón del Torneo Apertura 2007, mientras que posteriormente inició su carrera como ayudante de Alexander Medina en Talleres de Córdoba, Internacional de Porto Alegre y Vélez, antes de iniciar su recorrido como entrenador principal.

Tras la salida de Quinteros, el coordinador general de las divisiones inferiores Hugo Tocalli, dirigió la práctica del jueves, mientras que Eduardo Tuzzio y Carlos Matheu se hicieron cargo del equipo de manera interina y dirigirá al plantel el lunes a las 17 en cancha de Lanús.

Pero la idea de los dirigentes es anunciar el martes la llegada de Viera, que firmaría un contrato por un año con una cláusula de rescisión cuando asuma la nueva Comisión Directiva, antes de fin de año.

El nuevo DT será el séptimo en tres años y medio de la gestión Grindetti: Julio César Falcioni, Leandro Stillitano, Ricardo Zielinski, Carlos Tevez, Julio Vaccari y Gustavo Quinteros.

Un ciclo lamentable. La cronología de la actual gestión dirigencial de Independiente es devastadora: en tres años y medio pasaron cinco entrenadores, y el máximo logro fue llegar a la semifinal del Apertura 2025; renunciaron Fabián Doman y Juan Marconi, presidente y vice segundo; sólo clasificó a una copa internacional, la Sudamericana 2025, pero el club fue sancionado por Conmebol a raíz de los violentos incidentes en el partido con Universidad de Chile; y en medio de tantas desprolijidades apareció Maratea para colaborar con una colecta. No podía terminar bien. La goleada por 4-0 ante Atlético Tucumán por la Copa Argentina y la renuncia del entrenador Gustavo Quinteros fue, tal vez, el último papelón de un grupo de dirigentes que llegó para ordenar el club pero en realidad continuó las desprolijidades de los últimos veinte años.

La salida de Quinteros vuelve a plantear una pregunta recurrente: ¿puede Independiente construir un proyecto de largo plazo? En los últimos años, los cambios de entrenador y las urgencias por los resultados terminaron imponiéndose sobre la planificación. El equipo necesita recuperar competitividad, pero también estabilidad para que cada derrota no vuelva a desencadenar una crisis mayor.

El desafío, entonces, es más profundo que encontrar al próximo técnico. Independiente necesita ordenar sus cuentas, consolidar una conducción política, recuperar credibilidad ante sus socios y reconstruir un proyecto futbolístico que permita que las decisiones deportivas no estén permanentemente condicionadas por la emergencia institucional.

La derrota 4-0 ante Atlético Tucumán fue apenas el último capítulo. El verdadero partido que Independiente tiene por delante se juega mucho más allá del campo: consiste en recuperar una institución que lleva demasiado tiempo intentando resolver su futuro mientras todavía permanece atrapada en los problemas de su pasado.