
El estadio Mario Alberto Kempes fue el escenario de uno de los encuentros más atractivos y vibrantes de la fecha del Torneo Clausura. Rosario Central rescató un valioso empate 2-2 frente a Talleres de Córdoba en un duelo donde las emociones se repartieron a lo largo de los noventa minutos.
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Talleres golpeó primero pero la jerarquía de Di María cambió el rumbo del partido
El desarrollo del juego comenzó favorable para los intereses del conjunto cordobés. Talleres salió decidido a imponer condiciones en su terreno y encontró prematuramente la ventaja a través de la pelota parada y la precisión en los metros finales.
El delantero Agustín Álvarez Martínez rompió el cero con una certera ejecución desde el punto del penal, desatando la alegría en las tribunas locales. Con la ventaja en el marcador, la “T” capitalizó el desconcierto inicial de la visita y amplió la diferencia gracias a una gran aparición ofensiva de Vicente Depietri, quien estiró el 2-0 parcial que parecía encaminar una noche tranquila para los cordobeses antes del descanso.
Cuando el panorama se oscurecía por completo para el elenco rosarino, emergió la enorme figura de Ángel Di María. El campeón del mundo se puso el equipo al hombro y comandó la levantada de Rosario Central con destellos de su vigencia intacta.
El “Fideo” descontó primero mediante un penal ejecutado con absoluta maestría, aportando la cuota anímica necesaria para meter de lleno a su equipo en el partido. Lejos de conformarse, el conjunto visitante arrinconó a los cordobeses y, tras una jugada colectiva de alto vuelo, el propio Di María firmó el empate 2-2 con una definición excelsa que silenció el Kempes y firmó su doblete personal.
Con el envión anímico del empate, Rosario Central buscó la heroica en los minutos finales y arrinconó a Talleres contra su propio arco. El “Canalla” estuvo muy cerca de consumar la remontada histórica con un par de ocasiones claras de gol que llevaban destino de red.
Sin embargo, cuando la estocada final parecía inminente, apareció la figura gigante de Ezequiel Unsain. El arquero de la “T” se vistió de héroe bajo los tres palos al desviar un remate quemante en tiempo de descuento, salvando a su equipo de la derrota y sentenciando la repartija de puntos en un partidazo inolvidable.
BP
