Apenas cinco minutos duró la resistencia de Estudiantes de Río Cuarto, un equipo que llegó al Monumental con la obligación de ganar para no descender esta fecha. Por supuesto, el milagro no ocurrió: River lo goleó y el equipo cordobés firmó su regreso a la segunda categoría.

Pero lo que se insinuaba como una goleada terminó con un modesto 1-0. El gol de Marcos Acuña a los 6 minutos hizo presentir otro partido. Pero River chocó con Lautaro Herrera, el arquero del equipo visitante, que tapó uno a uno los intentos del Millonario. Y también se enfrentó a sus propias limitaciones para definir el partido.

El de River fue un monólogo sin final feliz. Salió decidido a imponer condiciones y encontró rápidamente la ventaja. Después mantuvo la iniciativa para aumentar la ventaja, pero falló en el tiro final, porque se apuraban o porque decidían con egoísmo.

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El equipo cordobés nunca inquietó a Beltrán, y resignado propuso un esquema de resistencia y la apuesta a alguna jugada descolgada que le permitiera un digno empate. Pero no lo logró.

Si para Estudiantes de Río Cuarto era un partido determinante, para River representaba la necesidad de sumar para acercarse a los puestos de clasificación a los playoffs. Si bien el Millonario no concretó la fiesta que insinuó los primeros minutos, al menos rescató tres puntos determinantes para la clasificación.