Las elecciones legislativas en Israel comenzaron a arrojar resultados parciales que modificaron el escenario inicial de los sondeos a boca de urna. Con el 25,2% de los votos escrutados, el bloque del primer ministro Benjamin Netanyahu suma 63 escaños, según los datos de la Comisión Electoral Central.

La oposición obtiene 49 bancas, mientras que la Lista Conjunta reúne los ocho escaños restantes. De mantenerse esta distribución, el oficialismo alcanzaría la mayoría absoluta en la Knéset, el Parlamento israelí, que requiere al menos 61 de sus 120 bancas para formar gobierno.

Sin embargo, el reparto todavía puede cambiar a medida que avance el recuento. Los votos emitidos en sobres dobles, entre ellos los de los soldados, se contabilizan en una etapa posterior.

Las elecciones legislativas cerraron con una participación récord, aunque los sondeos a boca de urna no dieron un ganador claro.

Las elecciones legislativas cerraron con una participación récord, aunque los sondeos a boca de urna no dieron un ganador claro.

Los resultados parciales y el umbral electoral

Los primeros sondeos a boca de urna mostraban una disputa más ajustada entre el oficialismo y la oposición, liderada por el centrista Gadi Eisenkot. Las cadenas Kan 11 y Channel 13 proyectaban 51 escaños para cada bloque, mientras que Channel 12 estimaba 52 para el oficialismo y 50 para la oposición.

Por otro lado, cuatro partidos se encuentran por debajo del umbral electoral del 3,25%, necesario para ingresar al Parlamento. Ra’am obtiene el 3,2% de los votos; Reservistas, el 2,9%; Pueblo de Israel, el 1,8%; y el Partido Público Jaredí, el 0,2%.

La situación de estas agrupaciones puede modificar la distribución definitiva de las bancas, ya que los partidos que no superen el umbral quedarán fuera de la Knéset.

Con el 25,2% de los votos escrutados, el bloque de Netanyahu supera por ahora la mayoría absoluta, aunque el resultado todavía puede cambiar. La distribución final dependerá del avance del recuento y de la situación de los partidos que aún no alcanzan el umbral electoral.

La participación electoral alcanzó el 74,3% del padrón dos horas antes del cierre de las urnas, frente al 66,3% registrado a la misma hora durante las elecciones de 2022, según el Comité Electoral Central.

Los comicios representan la primera votación legislativa desde el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, un acontecimiento que marcó un punto de inflexión en la política y la seguridad israelíes.

Netanyahu denunció un intento de fraude electoral

En medio de la jornada electoral, Netanyahu denunció que tres integrantes de un partido de mayoría árabe estaban “tratando de robar las elecciones”.

Según el primer ministro, los tres fueron detenidos en el sur del país con sobres llenos de dinero. Las autoridades electorales indicaron que los arrestos se produjeron cerca de los domicilios de los implicados, quienes todavía no habían llegado a los centros de votación. Además, calificaron el episodio como un “caso aislado” que permanece bajo investigación. La policía describió el hecho como un presunto intento de soborno electoral.

Netanyahu, líder del Likud, había votado durante la jornada y aprovechó la ocasión para convocar a sus seguidores a participar. “¡Esta es una llamada de emergencia para los votantes del Likud! Hoy nadie se queda en casa. En juego está el futuro de nuestro Estado judío: un gobierno de derecha fuerte o un gobierno de izquierda apoyado por los partidos árabes”, afirmó.

Más tarde, volvió a insistir en la necesidad de movilizar a su electorado: “Votantes de derechas, queridos votantes del Likud, ante los intentos de socavar la integridad de las elecciones, debemos salir a votar en masa”.

A diferencia de lo que ocurre en la Argentina, Israel no tiene veda electoral, por lo que los candidatos pudieron convocar a sus votantes durante toda la jornada para incentivar la participación.