Esta semana hablé con el Papa y me preguntó por Belgrano”. En una entrevista radial que concedió días atrás, el arzobispo de Córdoba Ángel Rossi bromeó sobre las simpatías futbolísticas de León XIV, a quien vinculó con el club de barrio Alberdi, del cual es un confeso devoto. El 14 de mayo de 2025, seis días después de su elección como máximo referente de la Iglesia Católica y también en clave de chiste, el propio Robert Prevost había marcado la cancha sobre sus gustos deportivos, en un encuentro con el tenista italiano Jannik Sinner, por entonces número 1 del mundo: “Así, vestido todo de blanco, seguramente me dejarían jugar en Wimbledon”.
“Me considero un tenista aficionado. Desde que salí de Perú he tenido pocas ocasiones de practicarlo, así que tengo muchas ganas de volver a la cancha. Mi nuevo trabajo no me ha dado mucho tiempo libre para ello”, había declarado el cardenal estadounidense meses antes de la fumata blanca en la Plaza de San Pedro, que coincidió con la disputa de la 83° edición del Masters 1000 de Roma. En la historia del deporte de las raquetas, Prevost no es un apellido desconocido: André y Hélene, padre e hija de nacionalidad francesa, fueron medallistas en los Juegos Olímpicos de París 1900, ganando respectivamente una presea de bronce y dos de plata.
“El deporte es armonía, pero si prevalece una búsqueda desmedida del dinero y del éxito, esa armonía se interrumpe”.
“He jugó al fútbol cuando joven, pero fútbol americano, que es más violento. Pero también con los seminaristas, cuando estaba en Trujillo, jugaba fútbol. Defensa, si quieren saber. No era un gran goleador”, contó León XIV hace cinco meses, de visita por España. “Un poco de deporte hace bien para todos. Contribuye a la conservación de la buena salud de la mente, del cuerpo y del alma, y eso sí ha sido parte de mi vida”, puntualizó.
Respecto a las simpatías papales, John Prevost, uno de los hermanos del Pontífice, dejó en claro en las redes sociales la preferencia del sucesor de Francisco en el mundo del béisbol y en su Chicago natal: “Siempre fue fan de Los Medias Blancas”. Apenas asomó al balcón después del ‘Habemus Papam’, en Perú se habló de su cercanía con el club Juan Aurich de Chiclayo, la ciudad donde ejerció como obispo, y de su estimación por Alianza Lima, aunque él mismo se encargó de develar, durante su reciente estadía en tierras españolas, su preferencia en el ámbito de la pelota: “El Papa es de todos los equipos, pero Prevost es del Real Madrid”. De esta proclama se tomó debida nota Florentino Pérez, presidente de la Junta Directiva del club ‘merengue’, que el 11 de junio nombró ‘socio honorario’ al Papa. “De esta forma, el Real Madrid expresa su admiración y reconocimiento a una figura universal que representa a miles de millones de personas y promueve la paz, la solidaridad y la justicia en el mundo”, destacó la institución.
“En la época actual, tan marcada por polarizaciones, rivalidades y conflictos, el deporte debe convertirse en un espacio de encuentro”.
El otorgamiento de la distinción madridista coincidió con la inauguración del Mundial de Estados Unidos, Canadá y México. Días más tarde, los embajadores en el Vaticano de los tres países sedes de la XXIII Copa de la FIFA, Brian Francis Burch II, Joyce Napier y Alberto Barranco Chavarría, entregaron al Santo Padre la pelota oficial del evento.
Jugar en equipo
En vísperas del último puntapié inicial mundialista, León XIV capitalizó el furor futbolero para rescatar, desde su cuenta de ‘X’, la trascendencia del deporte como una metáfora de la vida: “Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, aún no ha entendido el juego”.
“El fútbol nos ayuda a recordar algo muy importante: que la vida no es una carrera solitaria, sino algo que se juega en equipo, y que debemos aprender a correr juntos. Uno puede ser una estrella, pero si nunca pasa la pelota y no deja que los otros entren en juego, probablemente va a perder”, había hablado algunas horas antes en la iglesia de San Agustín, en Barcelona.
“En la vida, como en el juego, nadie se salva solo. Necesitamos del otro para crecer, para aprender a respetar, para superar límites, y celebrar juntos los logros alcanzados”, destacó en un rezo por ‘Los valores del deporte’.
“Por ser fuente de alegría y favorecer el desarrollo personal, el deporte debería ser accesible a todas las personas que desean practicarlo”.
El 6 de febrero pasado, en la antesala de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno de Milán y Cortina d’Ampezzo, León XIV escribió una carta titulada ‘La vida en abundancia’, en la que se explayó sobre su visión del deporte. Allí lo definió como “puente de diálogo que trasciende fronteras, lenguas e ideologías” y destacó su valor formativo, su importancia para el desarrollo de las personas y su rol como promotor de la paz.
“Precisamente porque el deporte es fuente de alegría y favorece el desarrollo personal y las relaciones sociales, debería ser accesible a todas las personas que desean practicarlo”, señaló el Papa en el documento. “En algunas sociedades que se consideran avanzadas, donde el deporte está organizado según el principio del ‘pagar para jugar’, los niños de familias y comunidades más pobres no pueden permitirse las cuotas de participación y quedan excluidos. En otras sociedades, a las jóvenes ya las mujeres no se les permite practicarlo. Es necesario, por tanto, esforzarse para que el deporte sea accesible a todos. Un espacio acogedor, capaz de involucrar a personas de diferentes orígenes sociales, culturales y físicos”, enfatizó.
En su escrito, León XIV también advirtió sobre el fanatismo (“cuando el deporte se transforma en un modo de polarización que conduce a la violencia verbal y física”), la distorsión que representa ‘cuando el deporte se somete a lógicas de poder, de propaganda o de supremacía nacional’ y ‘algunas dinámicas que pueden llegar a comprometer sus auténticos valores y objetivos’.
Al respecto, señaló: “En muchas sociedades, el deporte está estrechamente vinculado con la economía y las finanzas. Es evidente que el dinero es necesario para sostener la actividad deportiva, pero los problemas aparecen cuando el negocio se convierte en la motivación principal o exclusiva, cuando la atención se concentra obsesivamente en los resultados alcanzados y en las sumas de dinero que se pueden obtener de la victoria”.
“Es evidente que el dinero es necesario para sostener la actividad deportiva, pero los problemas aparecen cuando el negocio se convierte en la motivación principal o exclusiva”.
En el epílogo de su mensaje sobre el deporte, el Papa instó a ‘liberarlo de lógicas reduccionistas que lo convierten en mero espectáculo o consumo’, destacó su ‘dimensión comunitaria’ y lo reivindicó como ‘escuela de humanidad’. “El deporte nos otorga una comprensión más profunda de la vida, en la que el éxito nunca es definitivo y la caída nunca tiene la última palabra. Aceptar la derrota sin desesperación y la victoria sin arrogancia significa aprender a vivir la realidad con madurez, reconociendo los propios límites y las propias posibilidades”, puntualizó.
También adepto al ciclismo, el Papa se dio el gusto de saludar y bendecir a los participantes de la reciente edición del Giro de Italia, cuya última etapa incluyó un inédito recorrido por las calles del Vaticano.
Fuera de la cancha
Ni el Kempes ni el Monumental. Los dos estadios que fueron ofrecidos para la visita de León XIV a Argentina finalmente quedaron fuera de juego, por lo que la misa que Juan Pablo II celebró en la cancha de Vélez Sarsfield el 10 de abril de 1987, se mantendrá como la única presencia de un Papa en un escenario futbolero de nuestro país. Será diferente en Uruguay y Perú, donde Robert Prevost tiene previsto participar en sendas vigilias que se llevarán a cabo en el Centenario de Montevideo y en el Nacional de Lima.
Una misa en el Estadio Luis II de Mónaco, el 28 de marzo de 2026, fue la primera actividad del actual Pontífice en un gran escenario deportivo. Posteriormente, León XIV presidió celebraciones en el Estadio Japoma de Duala (Camerún); en el Estadio de Malabo (Guinea Ecuatorial); en el Santiago Bernabéu de Madrid, el Olímpico de Barcelona y el Estadio de Gran Canaria (España); y en el Stade de Saint-Denis (Francia).
Para la pelota
Por la visita del Papa León XIV, la AFA adelantó la programación de la decisiva 16° fecha del Torneo Clausura de la Liga Profesional de Fútbol y también postergó la disputa de la final del certamen de Primera Nacional. Hace 39 años, con motivo de la celebración de la Misa de Ramos por parte de Juan Pablo II en la Ciudad de Buenos Aires, la jornada del campeonato de Primera División (incluido el clásico River-Boca y el duelo entre los cordobeses Instituto y Racing) se trasladó íntegramente para el lunes 13 de abril, mientras que al día siguiente se jugaron los encuentros de la B Nacional y la Primera B Metropolitana, donde Deportivo Armenio y Quilmes se aseguraron la obtención de los respectivos campeonatos.





